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jueves, 13 de diciembre de 2012

Sal y niños

Un estudio confirma que los niños que consumen más sal en sus casas, tienden a consumir más bebidas azucaradas, lo que podría estar relacionado con padecer mayor riesgo de obesidad.

El estudio indica que controlando la ingesta de sal en sus dietas podremos reducir el riesgo que en el futuro padezcan obesidad.

Los niños que abusan de las bebidas azucaradas tienen 26 veces más riesgo de padecer obesidad que los niños que evitan su consumo frecuente.

Quizá el tomar más sal no haga que lo niños beban más bebidas de este tipo, pero lo que si está demostrado es que los niños que tienen predilección hacia la comida muy salada, también tienden a consumir más bebidas de este tipo, es decir, a llevar una dieta muy pobre y desequilibrada en todos lo aspectos, por lo que esto podría ser la verdadera causa principal.


En cambio los niños que en sus casas suelen llevar una dieta equilibrada y sana, fuera de sus casas tienden a comer bien y rechazar comidas con exceso de sal o azúcar.

Por lo que el estudio finaliza diciéndonos que a los niños debemos controlarles su ingesta de sal para así evitar además otros problemas diversos como la hipertensión.

Por lo que debemos ajustar la cantidad de sodio de sus dietas a unos 2300 mg/día y fomentar el consumo de agua por encima de las bebidas azucaradas. También debemos fomentar el consumo de fibra entre los más pequeños de nuestra casa.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Deshidratación en niños

Los niños de entre 1 y 5 años de edad tienen mayor riesgo de sufrir deshidratación, lo que hace que padres, madres y pediatras tengan que llevar un control exhaustivo acerca de la ingesta de líquidos de los niños.

La importancia de la hidratación en España se sitúa por delante de preocupaciones como la Obesidad infantil o la relación niños-tecnología, convirtiéndose en el tema más relevante para los padres españoles.

Diversos estudios determinan que un déficit de agua de un 1% tanto en niños como en adultos ya supone un menor rendimiento mental o cognitivo, así como un empeoramiento en la toma de decisiones.
Un pérdida de un 2% afecta a la memoria a corto plazo, la atención, la aritmética, disminuye la capacidad de alerta, aumenta el cansancio y hace que la persona necesite mayor esfuerzo y concentración para la realización de tareas sencillas.

Las bebidas que aportan mayor hidratación a nuestro organismo son el agua, los zumos y la leche.


Por lo tanto un control de nuestra hidratación y la de nuestros hijos nos ayudaría a mejorar nuestro estado cognitivo, atención y no nos sentiríamos tan cansados a lo largo de la jornada.